
Durante mucho tiempo pensamos que la función del riñón era únicamente filtrar la sangre y producir orina. Hoy la ciencia ha demostrado que hace mucho más. Además de eliminar desechos y regular el equilibrio de agua y minerales, el riñón participa en mecanismos que ayudan a retrasar el envejecimiento del organismo.
Una de las razones es que produce una proteína llamada Klotho, conocida por muchos investigadores como la "proteína de la longevidad". Esta sustancia protege a las células del daño causado por la inflamación y el estrés oxidativo, procesos que favorecen el envejecimiento y el desarrollo de enfermedades como la hipertensión, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares e incluso algunos trastornos neurodegenerativos.
Con el paso de los años, y sobre todo cuando existe enfermedad renal, la producción de Klotho disminuye. Esto acelera el deterioro de distintos órganos y reduce la capacidad del cuerpo para mantenerse saludable. Por ello, hoy se considera que conservar una buena función renal no solo ayuda a prevenir la insuficiencia renal, sino que también favorece un envejecimiento más saludable y una mejor calidad de vida.
Si bien no hay aún un tratamiento específico para aumentar esta proteína, si hay diferentes acciones que han demostrado que pueden beneficiar al riñón y de esta forma influir en un envejecimiento saludable.
1. Mantén una buena hidratación. El agua facilita el trabajo de los riñones. La cantidad ideal varía según la edad, el clima y el estado de salud, por lo que no existe una cifra única para todas las personas. No esperes a tener sed, ve ingiriendo agua en poca cantidad a lo largo del día.
2. Controla la presión arterial. La hipertensión es una de las principales causas de daño renal y, al mismo tiempo, una consecuencia de la enfermedad del riñón.
3. Mantén bien controlada la diabetes. Un buen control de la glucosa reduce de forma importante el riesgo de daño renal.
4. Reduce el consumo de sal y de alimentos ultraprocesados. El exceso de sodio obliga al riñón a trabajar más y favorece la hipertensión.
5. Realiza actividad física de forma regular. Al menos 150 minutos de ejercicio moderado por semana ayudan a proteger tanto los riñones como el corazón.
6. Evita fumar y limita el consumo de alcohol. Ambos aceleran el deterioro de los vasos sanguíneos, incluyendo los que nutren al riñón.
7. No abuses de los analgésicos. Medicamentos como el ibuprofeno, naproxeno y diclofenaco, cuando se utilizan con frecuencia o sin supervisión médica, pueden lesionar los riñones.
8. Mantén un peso saludable. El sobrepeso y la obesidad aumentan el riesgo de enfermedad renal al favorecer la diabetes y la hipertensión.
9. Realízate revisiones médicas si tienes factores de riesgo. Personas con diabetes, hipertensión, obesidad, antecedentes familiares de enfermedad renal o mayores de 60 años deberían revisar periódicamente su función renal con el especialista indicado.
10. Duerme bien y controla el estrés. Un sueño adecuado y el manejo del estrés contribuyen al buen funcionamiento de todo el organismo, incluidos los riñones.
Cuidar los riñones no significa únicamente prevenir una enfermedad renal. Significa proteger uno de los órganos que más contribuyen al equilibrio del cuerpo y que, silenciosamente, ayudan a que podamos vivir más años con una mejor calidad de vida.